¿Hablamos como ChatGPT? Un estudio revela como la IA maneja nuestro lenguaje diario
Cada vez más personas adoptan sin saberlo el lenguaje de ChatGPT y otras herramientas de inteligencia artificial en su vida cotidiana.
Un nuevo estudio revela que estamos comenzando a hablar como ChatGPT.
shutterstock.comEn la era de la automatización, el lenguaje humano también está cambiando. Un nuevo estudio revela que estamos comenzando a hablar como ChatGPT, utilizando palabras sofisticadas que antes no eran comunes en nuestras conversaciones diarias.
Este fenómeno, denominado por algunos expertos como “efecto GPT”, está generando un interesante debate entre lingüistas, tecnólogos y educadores. ¿Estamos enriqueciendo nuestra forma de expresarnos o perdiendo la autenticidad del lenguaje humano bajo la influencia de la inteligencia artificial?
El impacto de la inteligencia artificial en el lenguaje cotidiano
Un reciente informe del Max Planck Institute for Human Development en Alemania advierte sobre un fenómeno en expansión: los humanos han comenzado a adoptar patrones del habla derivados directamente de modelos de IA como ChatGPT. Desde 2023, palabras como delve, meticulous o groundbreaking han incrementado su uso en un 45% en videos y podcasts en inglés, especialmente en los Estados Unidos.
Los investigadores tomaron millones de textos escritos por humanos, se los ofrecieron a ChatGPT para que los reescribiera y luego identificaron sus términos favoritos: underscore, boast, comprehend o bolster. Estas palabras, ahora, aparecen un 38% más en el lenguaje cotidiano estadounidense. Según los autores del estudio, esta transformación ocurre porque las personas tienden a replicar inconscientemente los patrones de fuentes que consideran “serias” o “educadas”, como los asistentes basados en IA.
¿Estamos perdiendo autenticidad?
Levin Brinkmann, coautor del estudio, asegura que “el lenguaje siempre ha evolucionado bajo influencias externas. Ahora, las máquinas son el motor del cambio”. Esta evolución, si bien parece natural, tiene sus riesgos. Un uso excesivo del lenguaje artificial podría empobrecer la diversidad idiomática, eliminando regionalismos y expresiones personales.
En este sentido, la inteligencia artificial también plantea un dilema sociocultural. Al establecer qué expresiones son "correctas", podría consolidar jerarquías lingüísticas que excluyen a quienes no dominan ciertos registros. Las plataformas de redacción asistida, utilizadas tanto en educación como en el trabajo, marcan un estándar que muchos intentan seguir, incluso si eso significa abandonar su propia voz.
Automatización y dependencia: ¿hablamos mejor o solo diferente?
Google ya confirmó que la inteligencia artificial redacta el 25% de su nuevo código, lo que evidencia su rol protagónico en nuestras vidas. Sin embargo, este avance tiene una doble cara: los modelos de IA no son infalibles y cometen errores hasta un 48% del tiempo, lo que pone en jaque la fiabilidad de lo que adoptamos sin cuestionar.
En paralelo, más del 50% de los jóvenes en España ya usa IA para editar sus fotos, lo que también afecta su percepción personal. ¿Es el próximo paso editar nuestro pensamiento y nuestra forma de hablar?
El riesgo de entrenar inteligencia artificial con datos ya generados por otras IA podría crear un bucle peligroso, donde se pierde el rastro de lo genuinamente humano. La pregunta que queda en el aire es si hablar como un algoritmo realmente mejora nuestras ideas o simplemente cambia su envoltorio.



