Un sensor de grafeno podría detectar el coronavirus casi de inmediato
Uno de los inconvenientes más grandes para controlar el COVID-19 es que es muy difícil saber si una persona lo posee de forma asintomática y puede promover la propagación sin intención alguna. Las pruebas son útiles para frenar este problema, pero la espera de un resultado puede llevar días. Por lo tanto, es difícil decir con certeza, en un momento dado, si realmente tiene COVID-19 o no.
Un nuevo dispositivo que se está desarrollando en Caltech, denominado SARS-CoV-2 RapidPlex, podría poner fin a esta incertidumbre. Es un sensor SARS-CoV-2 que está diseñado para usarse en casa. Cuando entra en contacto con una gota de sangre o saliva, puede determinar si está infectado con el virus SARS-CoV-2 en tan solo 10 minutos. Incluso los resultados de la prueba pueden transmitirse directamente a su teléfono a través de Bluetooth.
Para crear el sensor, el laboratorio comienza con una hoja de plástico. Usando un láser, los científicos pueden convertir el plástico en un patrón grabado de grafeno, el material maravilloso formado a partir de átomos de carbono dispuestos en un solo átomo de espesor. Si bien ese grafeno es bastante de alta tecnología, en realidad también es bastante barato de producir. Estos sensores de un solo uso se pueden producir por cinco centavos de dólar cada uno.
Cuando la sangre o la saliva entran en contacto con el sensor de grafeno, pequeños poros en la superficie inmovilizan el virus SARS-CoV-2, junto con los antígenos y anticuerpos que podrían estar asociados con él. Durante una serie de tratamientos bioquímicos, los biomarcadores del virus se unen al grafeno mismo, lo que les permite ser detectados electrónicamente. El sensor puede ver no solo si tiene una infección activa por COVID-19, sino también si tiene inmunidad a una infección pasada.
Hasta ahora, el laboratorio liderado por el científico Wei Gao ha probado el dispositivo con éxito con muestras de 19 pacientes que tenían infecciones activas por COVID-19. Pero Gao dice que el sensor aún necesita ser validado a una escala mayor en un entorno clínico como un hospital para confirmar el trabajo. Luego, la tecnología en sí debe ser aprobada por el gobierno, producida en masa y empaquetada en algún tipo de kit que una persona podría ordenar.
Gao considera que la tecnología estaría disponible en un año y está abierto tanto a comercializar por sí mismo como a otorgar licencias a las empresas que deseen utilizarla.
En un mundo con un virus potencialmente mortal en el aire, dos o más personas podrían realizar una prueba sencilla y saber si es seguro cenar juntos.
