Una enfermedad se redujo casi al 100% debido a la cuarentena de COVID-19
Probablemente como resultado directo del distanciamiento social, el encierro y el uso de máscaras, las medidas preventivas han dado como resultado una reducción del 99,9% en los casos de gripe y pueden abrir el camino para reducir la prevalencia de enfermedades infecciosas en el futuro.c
El estudio, que fue realizado por el Instituto de Ciencia e Investigación Ambiental de Wellington, fue publicado en Nature Communications.
"Utilizando múltiples sistemas de vigilancia, observamos una reducción paralela y sin precedentes de la influenza y otras infecciones virales respiratorias en 2020", afirman los autores.
“Este hallazgo respalda el uso de estas NPI (intervenciones no farmacéuticas por su sigla en inglés) para controlar la influenza pandémica y otras amenazas virales respiratorias graves”, aseguraron.
Nueva Zelanda y su gobierno han recibido elogios en los últimos meses, por su respuesta a la pandemia de COVID-19 que ha permitido a la mayoría de los residentes disfrutar de actividades grupales mientras otros países permanecen en estricto bloqueo. A pesar de recibir su primer caso de COVID-19 en febrero de 2020, el estricto control fronterizo y los cierres regionales evitaron que el número de casos se saliera de control.
Pero además, en una revisión exhaustiva de las infecciones virales respiratorias en Nueva Zelanda, se descubrió que el país experimentó una gran disminución en otras enfermedades, particularmente la influenza.
Nueva Zelanda tiene un aumento estacional regular de casos de influenza, alcanzando su punto máximo en los meses de invierno. Sin embargo, 2020 vio una reducción drástica del 67,7% durante el bloqueo y del 99,9% después del bloqueo. Otros virus respiratorios también experimentaron fuertes disminuciones, incluido el virus sincitial respiratorio (98%), el metaneumovirus humano (92,2%) y el rinovirus (74,6%).
Los autores sugieren que, si bien los bloqueos conducen a una disminución de los casos, es probable que el comportamiento humano también haya cambiado como resultado de la pandemia. Más personas se lavan las manos, se distancian incluso cuando no están encerradas y permanecen aisladas cuando presentan síntomas.

Quizá la OMS deba rever las pautas contra la influenza, que actualmente no recomiendan las NPI, porque no se creen eficientes. Sin embargo los resultados aquí sugieren que son efectivos y que tienen aplicaciones significativas en otras enfermedades similares.

