Estas son las 5 tecnologías que más prometieron en el tiempo, y quedaron en la nada
La tecnología es muy cambiante, muchas cosas de ellas se anuncian como grandes revoluciones y terminan siendo solos promesas incumplidas. La mayoría de las innovaciones tecnológicas que mencionaremos a continuación, prometieron ser un faro en la industria y quedaron solo en un simple intento o fracaso. Entre las ideas más “revolucionarias” encontramos a las gafas de “Google Glass”, el sistema de “Kinect” lanzado por Microsoft o el smartphone de “Amazon Fire Phone”.
“Google Glass”: el intento de las gafas inteligentes
Está claro que Google ha lanzado muchas ideas locas, pero el lanzamiento de las “Google Glass ” fue toda una verdadera revolución. Las gafas conectadas a una cámara prometían un mundo de posibilidades.
“Google Glass” prometía a sus usuarios contar con la posibilidad de obtener información accesible a través de los comandos de voz o táctiles y el hecho de grabar vídeo y sacar fotos mediante su cámara.
Lamentablemente, todo esto quedó en la nada misma, ya que su elevado precio y la creciente preocupación por los límites de la privacidad terminaron por condenar su lanzamiento. Según se puede saber hasta el momento, Google no se da por vencido y buscan relanzar una segunda versión que mejore todo lo que se hizo mal desde el principio.
“Kinect”: la promesa rota de Microsoft
Microsoft puso todas sus expectativas en el lanzamiento de “Kinect”. Su intención fue dar un paso hacia adelante en cuanto a la evolución de los videojuegos sin mando.
Su método era a través del control de gestos, el cual era escaneado por un dispositivo. Pero el mayor problema que tenía el “Kinect” fue que los videojuegos que se lanzaron no pudieron cumplir con la promesa de los que se había anticipado.
De esta forma, el “Kinect” terminó siendo un lastre para las consolas de Microsoft (de hecho, en las últimas versiones de la Xbox 360 venía de regalo) y terminó por descontinuar su desarrollo.
“Project ARA”: los descabellados móviles modulares
Motorola intentó revolucionar el mercado de los smartphones con lo que denominó como “Project ARA”, una serie de teléfonos modulares e intercambiables por piezas.
Si bien al principio parecía una buena idea el hecho de construir nuestros móviles como lo hacemos hoy en día con nuestra PC (elegir que memoria RAM, que almacenamiento, que cámara, etcétera), al final terminó siendo una mala decisión puesto que no fue realmente de interés por los usuarios.
Mucho tuvo que ver su malo (y feo) diseño y las limitaciones que se tenían al momento de construir tu propio teléfono modular. Todas estas decisiones, sirvieron como ataúd para que el “Project ARA” no funcionara como Motorola hubiera querido.
“Magic Leap”: el futuro que no fue de la realidad aumentada
Desde que conocimos al “Magic Leap” se nos prometió que la realidad aumentada sería el futuro de las presentaciones. Hasta el momento ese fututo no ha llegado y las promesas quedaron solo en eso.
Si bien muchos inversores creyeron que esto iba a tener resultado (los fundadores del startup lograron recaudar 2.300 millones de dólares), los resultados fueron muy distintos a lo que nos habían contado y prometido.
Con su primer producto, las “Magic Leap One Edition”, se comprobó que la propuesta de la empresa no tenía apenas nada de diferencial. Las ventas fueron un desastre y volvieron a consolidar el fracaso de la industria de la realidad aumentada.
“Amazon Fire Phone”: el smartphone de Amazon que no funcionó
Durante muchos años esperamos la promesa de que Amazon se lanzaría de lleno en la aparición de un smartphone propio. Aquel teléfono terminó apareciendo gracias al lanzamiento del “Amazon Fire Phone”, pero terminó demostrando ser uno más del montón y un verdadero despropósito.
El “Amazon Fire Phone” nos quiso conquistar con sus cuatro cámaras frontales y la “perspectiva dinámica” que realmente no tuvo muchas aplicaciones prácticas. Aunque había ideas interesantes como el botón "FireFly" para reconocer objetos y ofrecernos su precio en Amazon, aquel producto estuvo condenado por un precio demencial para las prestaciones que ofrecía.
