Por qué la luz azul de las pantallas nos afecta la vista
Las pantallas de nuestros dispositivos favoritos pueden dañarnos la vista. No estamos hablando solo de miopía o la corrección de nuestros anteojos, sino que nos referimos al daño que sufren nuestros ojos producto de la emisión de luz azul de las pantallas.
Está claro que las personas pasamos gran cantidad de horas delante de las pantallas de nuestros dispositivos, ya sea por trabajo, ocio o estudio. Por ende, a continuación, vamos a brindar una serie de información, consejos y recomendaciones para evitar sufrir daños producto de la luz azul.
¿Qué es la luz azul y qué la emite?
Primero que nada, debemos entender que toda fuente de luz emite ondas azules, ya sea el sol, una bombilla o cualquiera de las pantallas que tenemos como dispositivos. De esta forma, todos los días recibimos constantemente ondas de luz azul que nos afectan constantemente a la vista.
Además, cuando el sol se pone, estamos expuestos a las ondas de luz artificial, las cuales nos afectan a la regulación de nuestro sueño (sistema circadiano). Así, la hormona que es perjudicada es la melatonina, la cual es la responsable de hacernos dormir.
¿Cómo proteger los ojos de la luz azul de las pantallas?
Todas las pantallas de nuestra PC, de los smartphones o de los televisores tiene un aspecto luminoso con un pico de luz azul muy alto. Entre todas las opciones mencionadas anteriormente, la televisión nos afecta de menor manera puesto que la misma se encuentra a una distancia mayor de nuestra vista.
Sin embargo, sí debemos tener en cuenta el resto de los dispositivos, ya que estos mismos, son los que nos afectan más en el día a día.
Consejos y recomendaciones para protegernos de la luz azul emitida por las pantallas
Las claves principales para protegernos de la luz azul que emiten las pantallas de dispositivos electrónicos (PC, tablets y móviles) son las siguientes:
- Reducir el brillo de las pantallas y activar los filtros del dispositivo para minimizar las emisiones de luz azul;
- Aplicar filtros a nuestros lentes con el fin de minimizar aún más la exposición de la luz azul;
- Utilizar filtros regulables con temperatura de color, en función de la hora del día;
- Usar lubricantes oculares para mantener saludable la superficie del ojo;
- Reducir el tiempo que pasamos delante de las pantallas;
- Mantener una distancia de trabajo y tomar descansos periódicos a fin de reducir el estrés visual, físico y mental;
- Equilibrar la luz ambiental natural y artificial.
