¿Resurrección? ChatGPT predice que las IA pueden reemplazar a personas fallecidas
El modelo de lenguaje, ChatGPT entrenado con inteligencia artificial es capaz de arrojar increíbles respuestas a partir de pedidos concretos o 'prompts'. Si bien, la IA sostiene que no tiene emociones ni opiniones personales es capaz de generar respuestas en función de los datos disponibles en su base de datos. Por ello, a partir de la pregunta “¿Una IA puede reemplazar a un ser humano fallecido?” ChatGPT generó una respuesta posible que pueda predecir cómo la inteligencia artificial podría imitar los comportamientos y hábitos de una persona muerta.
En cuanto a si una inteligencia artificial podría aprender sobre un humano fallecido e "imitarlo", ChatGPT sostiene que "existen tecnologías en desarrollo que intentan replicar la personalidad y comportamientos de una persona en una inteligencia artificial".
Asimismo, estos sistemas serían, en un futuro, capaces de utilizar datos de la persona fallecida, como correos electrónicos, publicaciones en redes sociales, mensajes de texto y cualquier otro tipo de información digital disponible para crear una versión digital de la persona basada en patrones de personalidad y comportamiento del humano. No obstante, el chatbot aclara que puede suceder tanto en personas vivas, como muertas.
"Sin embargo, si esta inteligencia artificial sería capaz de ser una réplica exacta de la persona fallecida o si seguiría siendo la misma persona es un tema de debate ético y filosófico. Algunas personas podrían argumentar que una persona es más que solo sus datos y que la experiencia humana no se puede replicar completamente en una máquina" sostiene la IA.
En cuanto a la posibilidad de que esto suceda en el futuro depende del avance tecnológico y de la capacidad de la inteligencia artificial para replicar y comprender la complejidad de la experiencia humana. Las IA aún no son capaces de comprender las emociones básicas del ser humano, pero un primer paso sería que la inteligencia artificial pueda adquirir conocimientos a partir de las experiencias del humano fallecido.
Por el momento, no es posible que una inteligencia artificial imite o reemplace a un ser humano, tanto vivo como fallecido. Además, existen preocupaciones éticas y legales en torno a la privacidad y la propiedad de los datos utilizados para crear una versión digital de una persona.

