Científicos de Austria crearon el código QR más pequeño del mundo: es más chico que una bacteria
El innovador código QR es más pequeño que una bacteria y marca un avance clave en almacenamiento de datos a nanoescala.
El código QR creado por Científicos es más pequeño que una bacteria.
shutterstockUn grupo de Científicos de Austria logró desarrollar el código QR más diminuto jamás fabricado, con un tamaño inferior al de una bacteria común. El avance fue reconocido oficialmente por el Libro Guinness de los Récords.
El proyecto fue llevado adelante por la Universidad Tecnológica de Viena (TU Wien), en colaboración con la startup austro-alemana Cerabyte. Más allá del récord, el objetivo es demostrar el potencial del nanoalmacenamiento de datos como alternativa duradera y sostenible para el futuro digital.
¿Qué tan pequeño es este código QR?
El diminuto desarrollo mide apenas 1,98 micrómetros cuadrados, lo que lo convierte en más pequeño que la mayoría de las bacterias conocidas. Para dimensionarlo: no puede verse a simple vista ni siquiera con microscopios ópticos convencionales.
Los Científicos solo pueden visualizar y leer este código QR mediante un microscopio electrónico avanzado. Su estructura modular es de 29 × 29 píxeles, y cada píxel mide apenas 49 nanómetros de ancho, aproximadamente una décima parte de la longitud de onda de la luz visible. ¿Estamos ante el inicio de una nueva era en la miniaturización de datos?
Código QR y bacteria: la carrera hacia la nanoescala
El salto tecnológico radica en la capacidad de grabar información a una escala inferior a la de una bacteria. Para lograrlo, los Científicos utilizaron tecnología de haz de iones enfocado, con la que esculpieron el código QR en una delgada película de cerámica.
La elección del material no fue casual. La cerámica ofrece alta estabilidad, resistencia a entornos hostiles y durabilidad extrema. A diferencia de estructuras atómicas que pueden alterarse con el tiempo, este soporte permite conservar la información de forma estable durante largos períodos.
La investigación fue liderada por el profesor Paul Mayrhofer, junto a especialistas del Instituto de Ciencia y Tecnología de Materiales de la TU Wien.
Impacto futuro: almacenamiento sin energía y más sostenible
Las posibles aplicaciones son amplias: archivos históricos, datos científicos, registros culturales o documentos gubernamentales que requieran preservación permanente. Al no consumir energía después de la escritura, este método podría reducir significativamente el gasto energético de los centros de datos.
En un contexto donde el almacenamiento digital crece exponencialmente, la propuesta de estos Científicos plantea una alternativa sostenible y de largo plazo. Si hoy un código QR puede ser más pequeño que una bacteria, ¿qué otros límites tecnológicos podrían superarse en los próximos años?
FUENTE: Información extraída de Gizmochina




