Espionaje de la CIA: increíble libélula robot de solo 1 gramo de peso
El Museo de la CIA estadounidense es sin dudas todo un tesoro tecnológico, que no deja de producir admiración no solo por el ingenio sino por el despliegue y precisión en su ingeniería por demás sofisticada para épocas pasadas en las que no se contaba con los recursos de nuestros días.
Cuando fue creado el insectocoptero en la década de los 70, espiar mediante micrófonos ocultos era lo último en tecnología de espionaje. El problema de este método es que hay que estar presente en el lugar para poder capturar el sonido.
¿Porqué una libelula?
Para llevar vidrios retrorreflectores a los lugares objetivo sin ser detectados los insectos eran perfectos. Podían ser controlados por ellos hasta colocar los vidrios en los lugares específicos. Hubo una prueba anterior con abejas, pero finalmente la decisión fue utilizar libélulas robot gracias a la estabilidad de vuelo que tienen.
Las libélulas pueden flotar en el aire e incluso volar hacia atrás. Replicar el aleteo de una libélula, con unos 1.800 aleteos por minuto, no fue algo sencillo. Para lograrlo utilizaron un oscilador fluídico, este no tiene partes móviles y se impulsa sólo por gas producido por cristales de nitrato de litio. A pesar de ello, no fue suficiente para que llevase una carga útil de 0,2 gramos como se requería (los vidrios retrorreflectores). Lo que hicieron los ingenieros de la CIA fue colocar un propulsor adicional en al parte trasera, esencialmente una propulsión a chorro para un dispositivo de apenas 6 centímetros de largo.
Luego los científicos debieron encontrar cómo hacerla volar donde deseasen sin usar control remoto por radio ya que no podían añadir más peso. Para ello usaron los propios retrorreflectores: Un rayo láser infrarrojo (no visible al ojo humano) apuntaba a la libélula durante el vuelo, calentaba una tira bimetálica que permitía abrir o cerrar la propulsión del insecto; mientras otro láser dirigía a duras penas el insecto hacia su destino.
¿Nunca fue usada oficialmente?
El insecto robot de la CIA ue capaz de volar unos 200 metros de distancia con una autonomía de unos 60 segundos, más que suficiente para llegar al objetivo y dejar caer los vidrios retrorreflectores.
El gran peligro era que no había forma de hacer a la libélula robot volver. Esto hizo que fuese perfecta en la teoría y los ensayos, pero poco útil para la práctica. Cualquier brisa podía desviar y perder el insecto.

Según informa la CIA nunca llegaron a utilizar la libélula en una misión real. Su creación costó unos 140.000 dólares (por inflación eso es mucho más correspondiente a la actualidad) pero al no acabar utilizándose finalmente se cerró.
Este dispositivo libélula robot fue dado a conocer al mundo en el año 2003 cuando la CIA la mostró por primera vez en público, pero apenas hace poco tiempo han salido muchísimos detalles a la luz sobre ella gracias un documento oficial.


